segunda-feira, 17 de novembro de 2008
Con el otoño, fue dejando caer los despojos de lo que había sido. Un velo semitransparente disimulaba el comienzo de sus ojeras. La luz cegaba. Aun así, quiso atreverse a extender su mano y palpar la realidad tal como creía verla ante sus ojos. Sintió miedo. Y después placer. Había conseguido librarse de ella para siempre. La rutina había cedido su espacio a la imaginación.
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