quinta-feira, 31 de julho de 2008
Territorios
Los dominios de la memoria inmensos e inconsistentes. Incontables en mi cuerpo los días y las noches. Territorio de mi despertar cada mañana. Mis dedos sobre el teclado llenándome de frases que se hicieron conmigo.
quarta-feira, 30 de julho de 2008
terça-feira, 29 de julho de 2008
Desde un promontorio, sobre la roca, te escribo
El viento que azota las rocas.
Las olas contra la dura piedra y la espuma arrogante. Pura y limpia. El cielo gris, el mar se despereza estirando sus brazos. Chumberas descocadas al vértigo del acantilado. Una caravana desafiante en su soledad. El cielo que amenaza con llegar hasta el mar en uno solo. Un lobo de mar contempla el infinito. El horizonte y debajo las olas. El cansancio se filtra entre las nubes. El blanco en las paredes, la inmaterialidad de los rayos dañando la retina. El azul en la ventana confunde cielo y mar. Vuelves sobre ti y ves que sigues el mismo. La marea te sorprende, no estás preparado para viajar sobre las olas. Reconoces en los labios la sal que transforma tu saliva.
Atravesarás el mar de puntillas. Infinito.
Las olas contra la dura piedra y la espuma arrogante. Pura y limpia. El cielo gris, el mar se despereza estirando sus brazos. Chumberas descocadas al vértigo del acantilado. Una caravana desafiante en su soledad. El cielo que amenaza con llegar hasta el mar en uno solo. Un lobo de mar contempla el infinito. El horizonte y debajo las olas. El cansancio se filtra entre las nubes. El blanco en las paredes, la inmaterialidad de los rayos dañando la retina. El azul en la ventana confunde cielo y mar. Vuelves sobre ti y ves que sigues el mismo. La marea te sorprende, no estás preparado para viajar sobre las olas. Reconoces en los labios la sal que transforma tu saliva.
Atravesarás el mar de puntillas. Infinito.
segunda-feira, 28 de julho de 2008
Desde la otra orilla
Las orillas son de sal. Lo que hoy es, mañana puede no ser. El mar se desvive, traza el horizonte una línea de bruma inconsistente.
La arena se mete en tus zapatos para no volver a salir. Impregnada tu piel de diminutas partículas brillantes que recuerdan a tu cuerpo que ya no existes. Y sin embargo te levantas cada día. Como un fantasma impregnado de sal. La arena en los bolsillos.
Quieres amar, o dejar de amar, con la arena en la boca, que besa dejando un rastro de tierra húmeda. Los besos en espera de destinatario. Una carta en su sobre, reposa.
Hoy dejas tu carné de identidad en la sombra, fuera de toda duda. Ya no eres quien dice.
Desciendes por un camino mal iluminado. Una libélula en tu pie derecho para que no tropieces.
La arena se mete en tus zapatos para no volver a salir. Impregnada tu piel de diminutas partículas brillantes que recuerdan a tu cuerpo que ya no existes. Y sin embargo te levantas cada día. Como un fantasma impregnado de sal. La arena en los bolsillos.
Quieres amar, o dejar de amar, con la arena en la boca, que besa dejando un rastro de tierra húmeda. Los besos en espera de destinatario. Una carta en su sobre, reposa.
Hoy dejas tu carné de identidad en la sombra, fuera de toda duda. Ya no eres quien dice.
Desciendes por un camino mal iluminado. Una libélula en tu pie derecho para que no tropieces.
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