sexta-feira, 11 de novembro de 2011

Escojo soledad

Entré en la iglesia por la puerta lateral. Me aproximé a la alfombra roja que empezaba a mitad del pasillo central y la recorrí hasta casi el altar. Observé la luz sobre los bancos y elegí, de las filas de la izquierda, la primera, más resguardada y oscura.

Me fijé en la figura que presidía el altar de aquella capilla: "Nuestra Senhora da Soledade". Y me felicité por la elección. Después de un rato delante de aquela representación, quise conocer qué era lo que había desestimado por elegir la soledad. Y me alegré, no pude evitar sonreir. Allí estaba, llena de dolor y atravesada por un rayo de sol, "Nuestra Senhora das Dores".


Sem comentários:

Enviar um comentário