Me fijé en la figura que presidía el altar de aquella capilla: "Nuestra Senhora da Soledade". Y me felicité por la elección. Después de un rato delante de aquela representación, quise conocer qué era lo que había desestimado por elegir la soledad. Y me alegré, no pude evitar sonreir. Allí estaba, llena de dolor y atravesada por un rayo de sol, "Nuestra Senhora das Dores".
sexta-feira, 11 de novembro de 2011
Subscrever:
Enviar feedback (Atom)

Sem comentários:
Enviar um comentário