La mano se extiende al infinito del espanto intentando abarcar la nada en su quietud. La nada se revuelve al vacío oscuro, el negro se revela inconsistente y necio. La noche asfixia las palabras y el perdón increpa a la culpa. Desdibujado el camino. La paz del ahorcado en la derrota de los días. Confusa la palabra. Confusa la culpa. Estentóreo el grito. Inundado el corazón de gritos helados. Las palabras resuenan en ecos
cobardes. Siempre.
sexta-feira, 7 de agosto de 2015
Siempre (laberinto)
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