domingo, 9 de abril de 2017

Ya no hay altares
solo el frío
paseos en busca de tesoros
en pleno asfalto redimido en carne
en pleno acero convertido en madre
en la lengua de los días
asoma inequívoca la condena de saber el frío
adherido a las cortinas 
esas que no existen
y las fotos viejas esperan 
en una esquina
marcos astillados
la lluvia ha dejado unos rostros 
un libro de historia y dos mapas 
creando territorios imposibles
un muñeco sin cabeza y un brazo 
recuerda y señala
la pierna de plástico descoyuntado
unas toquillas 
un cable
la lámpara desportillada
una sonrisa sin dientes 
-algo quedará-

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