segunda-feira, 28 de julho de 2008

Desde la otra orilla

Las orillas son de sal. Lo que hoy es, mañana puede no ser. El mar se desvive, traza el horizonte una línea de bruma inconsistente.

La arena se mete en tus zapatos para no volver a salir. Impregnada tu piel de diminutas partículas brillantes que recuerdan a tu cuerpo que ya no existes. Y sin embargo te levantas cada día. Como un fantasma impregnado de sal. La arena en los bolsillos.

Quieres amar, o dejar de amar, con la arena en la boca, que besa dejando un rastro de tierra húmeda. Los besos en espera de destinatario. Una carta en su sobre, reposa.

Hoy dejas tu carné de identidad en la sombra, fuera de toda duda. Ya no eres quien dice.

Desciendes por un camino mal iluminado. Una libélula en tu pie derecho para que no tropieces.

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