terça-feira, 29 de julho de 2008

Desde un promontorio, sobre la roca, te escribo

El viento que azota las rocas.
Las olas contra la dura piedra y la espuma arrogante. Pura y limpia. El cielo gris, el mar se despereza estirando sus brazos. Chumberas descocadas al vértigo del acantilado. Una caravana desafiante en su soledad. El cielo que amenaza con llegar hasta el mar en uno solo. Un lobo de mar contempla el infinito. El horizonte y debajo las olas. El cansancio se filtra entre las nubes. El blanco en las paredes, la inmaterialidad de los rayos dañando la retina. El azul en la ventana confunde cielo y mar. Vuelves sobre ti y ves que sigues el mismo. La marea te sorprende, no estás preparado para viajar sobre las olas. Reconoces en los labios la sal que transforma tu saliva.
Atravesarás el mar de puntillas. Infinito.

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