domingo, 13 de setembro de 2015

El tiempo detenido en el milímetro de la ausencia. La quietud bordea el ánimo de los párpados. Celestes se elevan encadenando agua con lágrima. Músicas repetidas en el instante único en que el viento aúlla a través de la rendija, desparramando un rayo de sol azulado. Insiste el grito de luz. Ciegos estamos. Sordos a la belleza de los días.

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